18 abril 2016

Uber contra los Taxistas (Caso Chileno)

Se ha dicho mucho sobre Uber/Cabify contra los taxistas durante las últimas semanas. Muchos han enfocado esta batalla como si fuera la única batalla de tech contra el status quo.


Como inversionista en tecnología, y también como extranjero, he visto este batalla muchas veces desde Estados Unidos en general y desde cerca con compañías en las que hemos invertidos.

Al final, es indiscutible que Uber/Cabify entregan mejor servicio que los taxis “amarillos”. Como extranjero, mi experiencia con los taxistas ha sido peor que la que me imagino que tiene un chileno promedio. Me han tratado de “llevar de paseo”, he visto taxímetros adulterados y hasta me tocó uno que me sacó un palo y me quiso pegar.

Estoy seguro de que la gran mayoría de taxistas son trabajadores honestos, y me da pena que Uber ponga en riesgo su fuente de trabajo. Y va a pasar, como ha pasado en el resto del mundo. Al final el cliente va a elegir la mejor relación entre calidad y precio.

Esta pelea tiene efectos de primer, segundo y tercer orden.

El primer efecto es que el servicio será mucho mejor en Chile... y nadie resultará lastimado con un palo!

Pero el segundo efecto, será que alrededor de un 10%-30% del dinero gastado en taxis en Chile saldrá de Chile, y nunca va a volver. Este dinero es cobrado en dólares y va directo a Uber, una compañía extranjera, que si funciona como funciona en otros países, no paga impuestos en Chile, y está ubicada en un paraíso fiscal.

Los efectos de segundo orden son mejores condiciones para pasajeros, mejores condiciones para Uber, pero peores condiciones para los conductores.

El modus operandi de Uber en el resto del mundo es tener un precio bajo donde un chofer de Uber puede ganar mucho dinero al principio. Pero cuando consiga masa crítica de pasajeros y choferes, empiezan a subir su comisión progresivamente, desde 0% hasta 10%, 20% y, en partes de EE.UU., hasta 30%. Al mismo tiempo, empiezan a bajar el precio del servicio, presionando el margen restante para los trabajadores, una vez que ya ha logrado que haya menos taxis y menos competencia y que las personas están acostumbradas de usar el servicio.

Los efectos de tercer orden son que hay menos taxistas, ganando menos dinero, eliminando uno de los únicos trabajos independientes donde puedes ganar mas de $600.000 mensual y hasta $1.500.000 sin tener un título profesional.

Y en el futuro no tan lejano, de aquí a unos diez años, Uber reemplazara todos sus conductores con self driving cars. Según su CEO/fundador Travis Kalanick, “¿Vamos a resistirnos al futuro, como los taxistas? Somos una compañía tech, y hemos decididos que vamos a ser parte de el.” Y de ahí, casi todo el dinero de transporte chileno se va de Chile, como una fuga de capital, que nunca va a volver.

Ningún país ha hecho un plan real para combatir estos efectos. Apenas han pensado en el primer efecto. Al final, los consumidores van a elegir el mejor servicio, pero el gobierno debería estar proponiendo soluciones para los efectos futuros, como un impuesto en la comisión de Uber antes de que salga de Chile. O mejor aún una aplicación nacional donde 100% del dinero se queda dentro de Chile. O normas que obligan a Uber a dar el poder al chofer tener múltiples aplicaciones en paralelo, para que el taxista pueda usar la app que le da mejor comisión.

Chile tiene la posibilidad de ser líder mundial en este asunto, pero no vamos a llegar a ningún lado si Uber, los taxistas y el gobierno solo están enfocados en el primer efecto, o protegiendo a los taxistas.

Y es una historia que se va a seguir repitiendo. Ecommerce extranjero ya esta compitiendo con retail chileno. ¿Cuál va a ser la próxima industria y cuándo va a empezar?
Articulo realizado por:

Nathan Lustig
Emprendedor y socio
de Magma Partners