07 abril 2016

Guía para sobrevivir a las notificaciones de tu móvil, en 7 pasos


Nuestros teléfonos móviles están conectados en todo momento a la red de redes, y las aplicaciones que funcionan en su interior lo saben y lo aprovechan. Las notificaciones son una parte vital de Android, y resultan imprescindibles en las situaciones en las que queremos saber cuándo hemos recibido ese correo que llevamos esperando toda la mañana, o el mensaje de ese contacto “especial”.
A fin de mantenernos al tanto de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, las aplicaciones aprovechan la llamada barra de notificaciones para mostrarnos avisos con cada nueva interacción. Es un sistema ágil, pero el problema llega cuando recibimos demasiadas notificaciones: terminamos saturados, y los avisos de las aplicaciones nos comienzan a parecer cada vez menos útiles.
En lugar de tirar la toalla, lo que debemos plantearnos en el momento en el que nos saturamos con las notificaciones del móvil es atacar el problema desde la base. Sí, se puede vivir en el horroroso mundo de las notificaciones constantes, y para demostrarlo os traemos una guía de siete puntos imprescindibles para llevarte bien con las notificaciones de tu móvil.
¿El último párrafo parece extraído de un anuncio de la teletienda? Lo dudamos, pero… Llame ahora al número que aparece en pantalla, y de regalo recibirá un átlas para guiarse por los grupos de WhatsApp.
 
Paso 1 -> Desactiva las notificaciones poco o nada importantes




Comenzamos por un paso esencial que, pese a ser evidente, mucha gente tiene todavía pendiente de llevar a cabo en sus teléfonos: desactivar las notificaciones de las aplicaciones que no nos resulten de utilidad. Para determinar si una aplicación se merece tener activadas las notificaciones, lo único que tienes que hacer es preguntarte lo siguiente: ¿Realmente necesito que el móvil me interrumpa cada vez que esta aplicación quiera informarme de algo?
Un ejemplo perfecto de esta situación se encuentra en los juegos. ¿De verdad quieres recibir una notificación cada vez que tengas vidas en el Candy Crushcuál Celia Villalobos en plena vorágine de su jornada laboral? Por no hablar de las notificaciones inútiles de aplicaciones tipo Tinder que. en el fondo, lo único que buscan es que vuelvas a abrir la aplicación.
Todas esas notificaciones han de ir a la basura, sin miedo: entra a los ajustes del sistema, busca las aplicaciones inútiles dentro de su correspondiente sección y desactiva orgulloso el letrero que indica “Mostrar notificaciones”.
 
Paso 2 -> Las notificaciones permanentes las carga el diablo

Algunas de las aplicaciones que instalamos en nuestro móvil necesitan estar encendidas de forma permanente para funcionar, pero Android no funciona así: el sistema cierra las aplicaciones según se necesite mayor o menor cantidad de memoria. Para saltarse esta limitación, algunos desarrolladores utilizan las notificaciones permanentes, que no son otras que aquellas que no se pueden descartar y quedan fijas en la barra.
Hay que tener cuidado con estas porque son un peligro considerable: si acumulamos muchas notificaciones permanentes, acabaremos con el espacio disponible entre las notificaciones en cuestión de días. Por ello, a no ser que se trate de apps imprescindibles para nuestro día a día, hay que evitar instalar aplicaciones que recurran esta estrategia. Notificaciones permanentes como las de música o la del modo USB no son tan peligrosas, porque sólo están ahí mientras son útiles, y sirven de acceso directo a aspectos interesantes.
 
Paso 3 -> Aprende a descartar notificaciones



Hay notificaciones que quizás sí son prescindibles pero que, al mismo tiempo, no queremos -o podemos- desactivar por x o y motivo. La de que no-sé-cuantas aplicaciones se han actualizado solitas a través de Google Play, o las notificaciones de los correos, que son basura un 80% del tiempo si recibes mucho correo poco prescindible, son un buen ejemplo de ello.
No queremos desactivar esas notificaciones, pero tampoco nos interesa tenerlas ahí después de darnos cuenta de que es morralla. Y descartarlas sin más, algo que podemos hacer deslizando cada una hacia un lado de la pantalla hasta que desaparezcan, es perfecto para mantener la barra limpia. Ya lo arreglarás cuando no tengas nada importante que hacer (desactivar las actualizaciones automáticas de Google Play, por ejemplo, es una excelente forma de despejar significativamente tu barra de notificaciones).
 
Paso 4 -> Si tienes muchas, ve aplicación por aplicación

Vale, no has podido hacer nada por evitarlo y tienes 50 notificaciones pendientes en la barra de tareas. Antes de ponerte a rebuscar como un loco entre esa marea, entra en cada aplicación antes y haz lo que tengas que hacer.
Por ejemplo, entra en WhatsApp y contesta a los mensajes importantes; una vez hayas abierto la aplicación, las notificaciones correspondientes a esa app desaparecerán de la barra automáticamente.
 
Paso 5 -> Aprovecha las notificaciones extendidas




Desde hace un tiempo también contamos con las notificaciones extendidas: notificaciones más anchas que cuentan con una vista previa y botones de acceso directo. Por ejemplo, Gmail nos permite archivar/borrar o responder a un correo sin salir de la barra de tareas. Estamos hablando de una función muy útil si la aplicación está adaptada, así que aprovéchala para darle una nueva vida a tu centro de notificaciones.
 
Paso 6 -> Silencia las conversaciones innecesarias

Un actor destacado en esto de recibir demasiadas notificaciones son las aplicaciones de mensajería: que si grupos que tienen cientos de mensajes al día, que si contactos pesados, que si mucha gente quiere hablarnos de temas que nos vienen a interesar más bien poco… todo ello contribuye a destruir nuestra organización.
La inmensa mayoría de aplicaciones de mensajería cuentan con ajustes para silenciar grupos y contactos que no nos interesan, de modo que podemos configurarlas para que no nos notifiquen cuando hay actividad en esos lugares aunque sigamos recibiendo los mensajes. Y tranquilo, que el contacto en cuestión no se entera de está silenciado en tu móvil.
 
Paso 7 -> Utiliza los modos de prioridad de Android




Por último, pero no por ello menos importante, cabe recordar que la llegada de Lollipop trajo consigo nuevos modos de sonido para Android. Lo de “silencio” o “vibración” es demasiado mainstream para Google, así que tenemos tres nuevos modos: “Todas las notificaciones“, “Prioridad” y “Sólo alarmas“.
Es aconsejable que configures el modo de Prioridad para recibir solamente las notificaciones que te interesen, y te recomendamos que aproveches los tres modos de sonido para recibir la cantidad exacta de notificaciones que tú quieras. Por ejemplo, Prioridad cuando estés en el trabajo, Todas cuando no estés ocupado, y Sólo alarmas cuando estés durmiendo o en un lugar importante.


FUENTE: EL ANDROIDE LIBRE